Por la Carretera 70 a Rioverde tomando la desviación hacia Armadillo de los Infante.
Esta hacienda impresiona por su grandeza. Era propiedad del rico terrateniente Nicolás Fernando de Torres, quien murió sin descendencia, heredándola a los religiosos carmelitas descalzos, entre todas sus propiedades. A la orilla del casco corre un manantial, gracias al cual este lugar del árido Altiplano tiene un toque de verdor. Destacan el elegante edificio de la Casa Grande y la iglesia barroca, que alberga en su interior un hermoso retablo dorado.
Se dice que este lugar se comunica hasta el Templo del Carmen en San Luis mediante un largo túnel subterráneo.
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