En dirección a Venado y al Real de Charcas, se pasa de largo sin llegar siquiera al casco, casi olvidado de San Antonio de Rul.
Una amplia avenida con baldosas de guijarros azulosos, desemboca frente al portón de la casa señorial de fachada neoclásica erguida con orgullo en medio de un campo desolado. Al traspasar las puertas de mezquite se llega al patio con sus arcadas de esbeltas columnas, rematadas por capiteles que tienen la textura del follaje modelado en ellas, los remates góticos de las puertas son dignos de verse, haciendo al visitante considerar estar en el patio de un castillo español. |