La devoción a la imagen de Nuestro Señor de Burgos- realizada de una rama de sauce a partir de su supuesta aparición – dio origen a dos inmuebles que contribuyen a darle identidad al norte de la ciudad, uno es pequeño y modesto, construido en 1826, y el otro, con aire de fortaleza, se inició hacia 1880 y fue concluido hasta 1955. Los dos templos convergen en una plazoleta, recién edificada, que invita al remanso y esparcimiento.
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