Orgullo de la ciudad. Una de las muestras más exuberantes del barroco, fue construido gracias al sevillano Nicolás Fernando Torres, quién al morir ordenó en su testamento que se fundara en esta ciudad un convento de carmelitas descalzos.
Se comenzó a construir en 1749 y se consagró en 1764. Dirigió la obra José Lorenzo (1763-1800), indígena analfabeta del Barrio de San Sebastián. Fue uno de los conventos más grandes de la ciudad, siendo éstos como ciudadelas dentro del poblado, lo que le dio a nuestra ciudad la llamada “Traza Procesional”.

One of the most voluptuous baroque samples in town, this temple was built by the generosity of sevillian Nicolás Fernando Torres, who left instructions in his will to found a carmelite convent in the city.
Construction started in 1749 and was consecrated in 1764. Works were directed by José Lorenzo, an illiterate native of St. Stephen neighborhood. This became one of the largest convents in town, which served as citadels within the village. This fact gave our city its processional design. |